domingo

"Sin brazos, sin pies, sin preocupaciones"

Nick ha recorrido 12 países contando su historia. Un millón de personas lo han escuchado.Un hombre sin piernas ni brazos se da mañas para lavarse los dientes y el cuerpo y preparar el desayuno. Cuando puede monta a caballo, juega fútbol o se da un chapuzón en una piscina. Pero no sólo eso, actualmente escribe un libro: 'Sin brazos, sin pies, sin preocupaciones'. Llegó al mundo el 4 de diciembre de 1982 en Melbourne (Australia). Sus padres, un pastor cristiano y una ama de casa, no sabían que iba a nacer sin sus extremidades. Su sufrimiento comenzó de niño al descubrir que era diferente a los demás y que para todo dependía de sus padres y sus dos hermanos, que nacieron normales. En medio de la angustia y la frustración, se preguntaron por qué, si Dios es amor, permitía tal padecimiento. Y pensaron que no sobreviviría mucho tiempo. Error. El bebé, de vistosos ojos azules y pelo dorado, gozaba de buena salud. "Fue difícil convencerme de que yo valía la pena. Me comparaba con otros niños y deseaba que mi vida hubiera sido diferente. Pensaba que la felicidad existía solo con un cuerpo completo, asegura. El pequeño Nick también se imaginaba que de grande ninguna mujer lo aceptaría como esposo. Y que en la noche de bodas no podría bailar con ella y que si llegaba a tener hijos no podría demostrarles su amor en un abrazo. La idea de quitarse la vida le dio vueltas en la cabeza en repetidas ocasiones. "Quería que alguien me dijera que todo estaba bien, pero nadie podía hacerlo porque nadie sabe cómo se siente", recuerda. Con la fortaleza que Dios les dio a sus padres -cuenta-, y que ellos le transmitieron, aprendió a defenderse en casa. Y con el muñón que brota de su cintura, y que cumple las funciones de pie (y de piernas), aprendió a comer, a escribir y a desplazarse. "Uno no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta". Esa misma fortaleza le sirvió para sobrellevar las burlas de sus compañeros de colegio. Logró superarse "Al darme cuenta de que no era el único diferente. Y al comprender que Dios tenía un plan y un futuro para mí. Él no me ha olvidado, y jamás lo hará". Nick creció, salió del colegio y entró a la universidad, donde se graduó en comercio, planeación financiera y contabilidad. Sin embargo, encontró su verdadera razón de ser contando su testimonio de fe. Empezó en un pequeño grupo de oración cuando tenía 17 años y ya ha recorrido 12 países dictando conferencias sobre superación personal. Un millón de personas lo han escuchado sobre un escenario narrando cómo logró rescatarse de las tinieblas para convertirse en un ser humano no solo conforme sino agradecido con lo que tiene. "No tengo piernas ni brazos, pero sí mente y un corazón fortalecido en Cristo (...) Aunque suelo sonreír, no siempre estoy feliz. Tengo mis días buenos y malos. Cada quien debe estar agradecido con lo que Dios le dio". Sin reparos, confiesa que se conserva casto, no tanto por su condición sino por rendirle tributo a Dios. Y además, si volviera a nacer elegiría ser igual. "He visto cómo mi testimonio ha salvado a muchas personas que se creían sin esperanza".

1 comentario:

Misterlife dijo...

Hola soy Misael

Sin duda alguna, Dios nunca se equivoca, pues creo que Nick es alguien superespecial y un ejemplo claro de que podemos lograr cosas increibles cuando no lo proponemos nos hace ver que Dios nos manda a este mundo con un proposito, el cual nosotros mismos debemos descubrir, Nick esta cambiando la vida de muchas personas con el simple hecho de verlo andar para esto fue enviado, nunca se rindan amigos, tenemos que intentarlo una y otra y otra y otra vez.

Q tengan un excelente dia
MUCHO EXITO EN TODOS SUS PROYECTOS